Cuando preguntamos a un niño o niña cuál es el aparato de la casa que más le gusta, ¿qué nos responden casi siempre? LA TELEVISIÓN. Pero cabe preguntarse cuál es el uso que se le da y qué contenidos son los más adecuados para que vean los niños. Este blog quiere ser un foro de reflexión sobre un tema que preocupa a padres y educadores.
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lunes, 30 de marzo de 2009

Radio para niños


Yendo ayer por la mañana con mi marido en el coche, de repente subió el volumen de la radio mientras me decía "mucho hablas de la televisión para niños pero ¿qué pasa con la radio?". en ese momento comenzó un microprograma de Radio 5 de RNE llamado Contando cuentos. Es un espacio de cinco minutos en el que se relatan cuentos infantiles de lo más variados. Está especialmente dedicado a los más pequeños de la casa (o del coche) y lo dirige Esther de Lorenzo, que realiza las labores de dirección y narración. De lunes a viernes, entre 16.30 y 17.00, la cuentacuentos va narrando por capítulos, cinco minutos no dan mucho de sí, una historia. Por lo que me explicó mi marido, sorprendente seguidor de este espacio, siempre mantiene la misma estructura. La cabecera, siempre la misma; una breve introducción, bien para situar al oyente o recordar dónde se había quedado el capítulo anterior; la narración del día y la conclusión de despedida que apela directamente al niño-oyente: "¿creeis que...? ¿Sí? ¿No? Os dejo pensando y con la fantasía volando". Lo remata con una canción infantil más o menos relacionada con el cuento.

Aquí les dejo un enlace con el sitio del programa en la página de RTVE donde pueden conocer de primera mano este espacio.

http://www.rtve.es/?go=111b735a516af85c803e604f4546adce4c9885a8e53805c69ad49e29577ac993aa2a0658da481224fd2e9d62b856aaf5e3dd6e57bea805d898d103c5557507d8fff77a1662bf3914

Esto me llevó a reflexionar que en la radio actual no abundan los programas dirigidos específicamentea la infancia. El las radios locales o en las desconexiones regionales de las grandes cadenas, a veces hay algo, pero no abunda. Quizá a los programadores les baste con la radio fórmula musical, más dirigida a los adolescentes y con fines comerciales (vamos igual que en la tele) pero la realidad es que resulta muy empobrecedor. Parece que también este medio de comunicación ha abandonado a su suerte a los niños y niñas en manos de la todopoderosa televisión. Es cierto que existen programas dedicados a la educación y a los jóvenes, pero están más dedicados a que los padres sepan qué hacer que destinados a un público infantil o joven.

De todas formas, este es un campo que no tengo muy explorado y me gustaría investigar. Así que, si alguno de ustedes conoce programas o espacios radiofónicos de este tipo, les agradecería que me lo dijeran o me mandaran un enlace para poder seguirlo.

sábado, 21 de marzo de 2009

¿Por qué nos atrae tanto la tele?

Debemos a la televisión el hecho de que nos separe de la realidad cotidiana, introduciéndonos en mundos simbólicos totalmente (¿o no?) ajenos a nosotros.
Por otro lado, la televisión comercial busca aquello que atrape lo más rápidamente posible la fantasía del público: hay temas que despiertan las identidades, emociones, opiniones, gustos y ambiciones de todos los espectadores. Los niños, desde luego, son el objeto del deseo comercial de todas las cadenas televisivas. A ellos, pues, se dirigen los estímulos más eficaces y llamativos, aquellos que estimulan su fantasía desbordante. El ejemplo pèrfecto se da en los anuncios de juguetes en fechas navideñas. Y, a pesar de su regulación, siguen siendo fuente de desengaño y desilusión cuando la realidad entra en casa.
La televisión es un instrumento de poder formativo, en el sentido de que, desde este medio, se muestran los roles sociales y actitudes personales que ciertas sociedades demandan hoy en día. Los niños y niñas aprenden roles y pautas a través del canal audiovisual de manera mucho más rápida y, a veces eficaz, que cuando se trata de adquirirlos desde el ámbito de la familia y de la escuela. Pero también deformativo, ya que su asimilación sin un ejercicio de reflexión que interiorice lo mostrado convierte en fachada hueca, en apariencia aquellos valores educativos y sociales que podrían inculcarse. O dar por buenos otros totalmente cuestionables.
Por ello, los padres y educadores debemos permanecer en constante alerta ante lo que pantalla ofrece. Ver junto con nuestros hijos la televisión no es suficiente, hay que conocer previamente el contenido de lo que se va a ver. De esta manera, South Park, Los Simpson o Padre de familia seguirán siendo buenas series de animación, con una profunda carga de critica social, pero cuya comprensión queda fuera del alcance de los más jóvenes, a los que únicamente impactará el lenguaje soez, las actitudes violentas, sexistas o despectivas.