Cuando preguntamos a un niño o niña cuál es el aparato de la casa que más le gusta, ¿qué nos responden casi siempre? LA TELEVISIÓN. Pero cabe preguntarse cuál es el uso que se le da y qué contenidos son los más adecuados para que vean los niños. Este blog quiere ser un foro de reflexión sobre un tema que preocupa a padres y educadores.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Televisión y familia

Viendo las anteriores reflexiones sobre la televisión y los niños, parece que no hago más que verle el lado negativo a este tema, pero siendo realistas ¿por qué no aprovechar esa influencia que la tele ejerce sobre los niños y niñas y la convertimos en un instrumento de educación?


A decir verdad, la influencia de la televisión en la vida infantil pasa a través de los padres, un cuando estos no sepan el papel de mediadores que desempeñan. No hay una relación televisión.niños directa, sino que es mediada: TV-padres-niños. Veamos pues el enfoque educacional que se le puede dar a esta relación. La mediación de la familia se manifiesta en la forma de integración de la televisión dentro de los hábitos cotidianos de la unidad familiar, organización del tiempo y del espacio, selección de programas, los intentos de resistir la influencia a través de la crítica y el juicio a sus contenidos, el complemento de la información obtenida en la televisión, estimular la ejecución de conductas positivas mostradas en los programas...


Los padres, como hemos citado, ejercen una gran influencia a la hora de seleccionar programas, teniendo en cuenta los valores, facilitan la comprensión de los mensajes, fomentan la creatividad y las conductas positivas. En manos de los padres está el hacer ver a sus hijos la posibilidad de contrastar situaciones que aparecen en pantalla con la realidad que les rodea.


En cuanto a las opiniones sobre la influencia que tiene la televisión en la comunicación entre los miembros de la familia, la mayoría ha venido a decir que la tele es la culpable de que cada vez se hable menos en el hogar. Personalmente, a mi me parece que no tiene porqué ser así, que el hecho de que en una familia haya una comunicación deficiente no se debe en gran parte a que cada vez se pase más tiempo frente al televisor en vez de charlar con los demás. Si hay problemas de comunicación, habrá que indagar en otros factores previos: incompatibilidad de horarios entre los miembros de la familia,problemas de índole laboral, económico, académico...
Lo que se puede hacer es dar la vuelta a la interpretación de esto: hagamos de la acción de ver televisión una oportunidad para charlar entre todos, tanto de lo que vemos en la pantalla como de lo que nos evoquen las imágenes.


Y como complemento a esta reflexión, me gustaría recomendar la lectura de un libro sumamente interesante que nos aporta un montón de sugerencias. La autora fue durante diez años jefa de prensa de la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes, la ATR, María Mercedes Álvarez Pérez y el libro es Cómo sacar partido a la televisión, editados por Rialp en el año 2005.
Otro libro interesante desde la perspectiva del comportamiento infantil en su tiempo libre y en el empleo de este rato viendo la tele es La presencia de la televisión en los hábitos de ocio del niño, de José Antonio Salgado Carrión, editado por la Fundación Autor en 2006.
Por Internet, el primero se puede encontrar en, entre otros lugares:

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